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La epistemología: dos definiciones para un término

Desde que nos despertamos cada día hasta que descansamos al finalizar éste, nos desenvolvemos en un mundo con el que interactuamos para poder vivir, claro está que esta interacción es en principio una relación cognoscitiva entre el sujeto (nosotros) y el objeto (el mundo o la realidad e inclusive el otro o los otros). Ésta relación no hace más que presentarnos el inicio de uno de los problemas que aborda la filosofía: el problema del conocimiento. Sin embargo, es común en Iberoamérica separar la gnoseología y la epistemología, bajo el supuesto de que la primera estudia al conocimiento en general, mientras que la segunda aborda únicamente al conocimiento científico. Por ejemplo dicha separación la podemos encontrar en textos preuniversitarios e inclusive en la malla curricular de la escuela de filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde se dicta un curso de teoría del conocimiento y otro de epistemología. El principal responsable de esta separación es el prestigioso epistemólogo argentino Mario Bunge, quien en su diccionario de filosofía señala expresamente que la epistemología no incluye a la gnoseología. No obstante, considero que esta perspectiva netamente científica nos llevaría a una visión estrecha de la epistemología.

Para empezar, en lo que respecta a la perspectiva de Mario Bunge, encontramos algunas imprecisiones en su terminología empleada a la hora de definir qué es la epistemología.  En efecto, en su libro “Epistemología” él suele identificar este término con el de filosofía de la ciencia, compartiendo ambas la misma definición que en resumen puede entenderse como una rama de la filosofía que se encarga del estudio de la naturaleza de la investigación científica y del conocimiento científico. Sin embargo, al considerar su tipología de la filosofía encontramos que él considera a la filosofía de la ciencia por encima de la filosofía exacta (que se basa en la lógica) y la filosofía especulativa (como el existencialismo, la fenomenología, la filosofía del lenguaje y la deconstrucción), esto lleva a considerar a la filosofía de la ciencia o epistemología como la matriz de la que se desprenden una serie de disciplinas filosóficas, que según Bunge pueden clasificarse en básicas y aplicadas, encontrándose dentro de las básicas la lógica, la semántica (matemática), la ontología (científica no especulativa) y la epistemología, con lo que la epistemología o filosofía de la ciencia se subsumiría a sí misma y a las otras ramas que forman parte de las disciplinas básicas de la filosofía.

Por otra parte, la traducción común que se hace de la definición etimológica del término  epistemología como estudio o tratado de la ciencia suele inducir al anacronismo de trasladar la concepción moderna de ciencia a periodos anteriores a esta. Al respecto podemos agregar que Bunge coincide con esta traducción del término epistéme ya que para poder definir epistemología él retoma la oposición entre los términos griegos doxa (conocimiento inseguro) y epistéme (conocimiento asegurado). Por el contrario, dicha traducción es inexacta ya que según Heidegger el término epistéme no hace referencia a una ciencia sino a un tipo de competencia del cual la filosofía formaba parte. Sin embargo, en cuestiones de definiciones por lo general es el uso el que impera por encima del significado etimológico.

Al respecto, el epistemólogo argentino Rolando García afirma que históricamente la epistemología tiene su origen en el término alemán wissenshaftlehre o teoría de la ciencia, que reemplazó al término erkenntnistheorie o teoría del conocimiento, para luego ser recogido por Bertrand Russel en su “Ensayo sobre los fundamentos de la geometría” con el término epistemology en el año de 1897, y que posteriormente será traducido en Francia como epistemologie difundiéndose después a América Latina como epistemología. Sin embargo, dicha historia del término contiene algunas omisiones, la primera respecto a la teoría de la ciencia, si bien García ubica la aparición de esta denominación posterior a la de teoría del conocimiento, él no considera que en el año 1925 el filósofo rumano Johannes Hessen ya consideraba dicho término, el cual lo dividía en teoría formal de la ciencia o lógica y teoría material de la ciencia o teoría del conocimiento, por lo que no es tan cierto que la wissenshaft lehre era totalmente aislada de la erkenntnistheorie. Respecto a la aparición del término epistemology en el mundo anglosajón, es sabido que en el año de 1854 el filósofo escoces James Frederick Ferrier introduce este término en su obra “Fundamentos de la metafísica” donde propone dividir la filosofía en metafísica y epistemología, resultando falso que sea Russell quien utiliza inicialmente este término. En cuanto al uso del término epistemologie en Francia, el diccionario Ferrater Mora señala que su uso era indistinto con otros dos términos: gnoséologie y théorie de la conaissance. Incluso, el diccionario marxista Rosental – Iudin en el año 1978 menciona que el término epistemología es idéntico al término gnoseología y que su utilización solo correspondería a la filosofía británica y norteamericana, desdeñándolo obviamente por su perspectiva ideológica.

De esta manera, podemos afirmar que la palabra epistemología contiene un significado doble, uno más cercano a su sentido original concibiéndola como gnoseología o teoría del conocimiento, toda vez que al rastrear los orígenes de la reflexión sobre el conocimiento nos vemos obligados a remontarnos a épocas donde la ciencia no existía sino que en su lugar había otra forma de conocimiento o saber del cual la filosofía griega formaba parte. Respecto al otro significado, debemos señalar que si bien coincide con la perspectiva de Mario Bunge, lejos de estar equivocada, sería una perspectiva parcial que se circunscribe únicamente a uno de los ámbitos de la teoría del conocimiento general.

Referencias:

  • Bunge, M. (2007). Diccionario de filosofía.México D.F., México: Siglo veintiuno editores, S.A. de C.V.
  • Bunge, M. (1959). La ciencia su método y su filosofía.Buenos Aires, Argentina: Ediciones Siglo Veinte.
  • Bunge, M. (1980). Epistemología curso de actualización.Barcelona, España: Editorial Ariel, S.A.
  • Garcia,R. (2006). Epistemología y teoría del conocimiento. Salud Colectiva 2(2), 113-122. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/731/73120202.pdf
  • Gutierrez, G. (1996). Metodología de las ciencias sociales I. México D.F., México: Oxford University Press México, S.A. de C.V.
  • Ferrater, J. (2004). Diccionario de filosofía. Barcelona, España: Editorial Ariel, S.A.
  • Heidegger, M. (2004). ¿Qué es la filosofía? Barcelona, España: Herder Editorial, S.L.
  • Hessen, J. (1981). Teoría del conocimiento.Recuperado de https://gnoseologia1.files.wordpress.com/2011/03/teoria-del-conocimiento1.pdf
  • Rorty, R. (2001). La filosofía y el espejo de la naturaleza. Recuperado de https://lenguajeyconocimiento.files.wordpress.com/2013/10/la-filosofia-y-el-espejo-de-la-naturaleza.pdf
  • Rosental, M. y Iudin, P. (1978). Diccionario filosófico. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Universo.
  • Sobrevilla, D. (2014). Introducción a la filosofía. Lima, Perú: Editorial Universitaria.

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La epistemología se dice en muchos sentidos

-Una breve revisión histórica de la construcción de su significado-

En la actualidad, el término epistemología es expresado en dos sentidos totalmente opuestos: uno refiriéndose exclusivamente a la teoría de la ciencia y otro, haciendo referencia a la teoría del conocimiento. Obviamente, uno puede encontrar que ambos términos hacen referencia a un objeto más amplio que el otro, así la teoría del conocimiento se concentra únicamente en estudiar el conocimiento en general, mientras que la teoría de la ciencia abarca únicamente al conocimiento científico. Sobrevilla presenta una explicación a este doble sentido del término epistemología, encontrando que en Iberoamérica se ha tomado la noción que tiene Mario Bunge de la palabra epistemología, partiendo de las raíces griegas que conforman al término, así desde la perspectiva de Bunge la epistéme hace referencia al conocimiento verdadero, es decir el conocimiento científico y por ello él afirma que la epistemología significa teoría de la ciencia. Por otra parte, en el mundo anglosajón se ha considerado a la epistéme griega como conocimiento y por ende, se ha identificado a la epistemología con la teoría del conocimiento. Lo que intentaré hacer a continuación es plantear la evolución histórica del término desde sus orígenes hasta la actualidad.

En un principio, como bien lo señala Richard Rorty en su obra “La filosofía y el espejo de la naturaleza” la filosofía no estaba diferenciada de la religión y es más no existía aún la ciencia como la conocemos actualmente, por lo que al inicio de la modernidad no había nociones de epistemología, gnoseología, teoría del conocimiento ni teoría de la ciencia. Es en este contexto, que en el siglo XVII aparecen textos que se enfocaban al estudio del conocimiento pero desde la metafísica, denominando a dicho estudio como gnosteología, término que después evolucionara hasta la denominación de gnoseología. Sin embargo, no será hasta el año de 1781 que en la ciudad de Konigsberg se publicará una obra muy importante: “La crítica de la razón pura”. Dicha obra escrita por Immanuel Kant plantea una ruptura entre filosofía y metafísica, donde él menciona su perspectiva del proceso del conocimiento especulando en cuanto a lo que ocurre en el interior del sujeto, tarea que significará el surgimiento de la teoría del conocimiento como disciplina autónoma y asimismo la ruptura de la filosofía con la religión.

Posteriormente, Rorty señala que los seguidores de Immanuel Kant acuñan el término vernunftkritik o crítica racional para referirse al trabajo elaborado por éste, apareciendo después los términos erkenntnislehre o doctrina del conocimiento en el año de1808 y erkenntnistheorie o teoría del conocimiento en el de 1832, atribuyéndose este último término a Ernest Reinhold. Mientras todo esto ocurría en Alemania, en el año de 1854 el filósofo escocés James Frederick Ferrier introduce el término epistemology en el mundo anglosajón con su libro “Fundamentos de la metafísica” donde plantea una división de la filosofía en dos ramas: ontología y epistemología.  Luego, regresando a  Alemania, Eduard Zeller se encargaría de retomar la erkenntnistheorie en 1862 como una respuesta contra el idealismo y la especulación, buscando separar lo dado o lo empírico de las adiciones subjetivas.

Ahora bien, para el epistemólogo argentino Rolando García, el desarrollo de la ciencia y de las matemática va a provocar que el planteamiento kantiano se quede sin fundamento científico, por lo que los alemanes dejaran de utilizar el término erkenntnistheorie por uno nuevo: wissenshaftlehre o teoría de la ciencia. Siendo este el punto de inflexión en cuanto al sentido del término epistemología, ya que para él este término (wissenshaftlehre) será recogido por Bertrand Russell en el año de 1897 en su obra “Ensayo de sobre los fundamentos de la geometría” pero bajo la denominación de epistemology, para luego ser traducida al francés en el año de 1901 como épistémologie y posteriormente llegue al continente americano con la obra de “Identidad y realidad” de Emile Meyerson, con la denominación de epistemología en el sentido de teoría de la ciencia.

Sin embargo, la versión de Rolando García omite toda referencia a James Frederick Ferrier, quien en 1854 utilizó por primera vez el término epistemology, cuando aún no se concebía la teoría de la ciencia. Otro punto en cuestión es el uso del término wissenshaftlehre o teoría de la ciencia, pues en la obra “Teoría del conocimiento” de Johannes Hessen que fue publicada en el año de 1925, se considera a la teoría de la ciencia como una disciplina constituida por una teoría formal de la ciencia o lógica y una teoría material de la ciencia o teoría del conocimiento, lo que contradeciría lo afirmado por García. Asimismo, es preciso señalar que en el diccionario marxista Rosental – Iudin del año 1978 menciona que el término epistemología es idéntico al término gnoseología y que su utilización solo correspondería a la filosofía británica y norteamericana, desdeñándolo obviamente por su perspectiva ideológica.

Por último, abordando la utilización que se hace de los términos: gnoseología, epistemología y teoría del conocimiento, encontramos que Ferrater Mora señala que en Francia, los términos gnoséologie, epistémologie y théorie de la conaissance, son utilizados indistintamente. En Alemania la teoría del conocimiento se denomina erkenntnistheorie, mientras que en Inglaterra y Estados Unidos se utiliza el término epistemology para hablar de teoría del conocimiento, en español e italiano la teoría del conocimiento es denominada gnoseología y que en español fue dejado de utilizar porque era empleado en investigaciones de corte escolástico, siendo denominado como teoría del conocimiento. No obstante, para Sobrevilla el responsable de la identificación entre epistemología y teoría de la ciencia en América Latina es Mario Bunge.

Revision historica termino epistemologia

Referencia:

Hessen, J. (1981). Teoría del Conocimiento. Recuperado de https://gnoseologia1.files.wordpress.com/2011/03/teoria-del-conocimiento1.pdf

Garcia,R. (2006). Epistemología y teoría del conocimiento. Salud Colectiva 2(2), 113-122. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/731/73120202.pdf

Gutierrez, G. (1996). Metodología de las ciencias sociales I. México D.F., México: Oxford University Press México, S.A. de C.V.

Ferrater, J. (2004). Diccionario de filosofía. Barcelona, España: Editorial Ariel, S.A.

Rorty, R. (2001). La filosofía y el espejo de la naturaleza. Recuperado de https://lenguajeyconocimiento.files.wordpress.com/2013/10/la-filosofia-y-el-espejo-de-la-naturaleza.pdf

Rosental, M. y Iudin, P. (1978). Diccionario filosófico. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Universo.

Sobrevilla, D. (2014). Introducción a la filosofía. Lima, Perú: Editorial Universitaria.

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Una indagación sobre la lógica y la realidad (Parte 1)

La presente publicación forma parte de un trabajo universitario elaborado para el curso de Lógica II que será publicado en cuatro partes. 

  1. Introducción

Desde los orígenes de la humanidad hubo un elemento de vital importancia que permitió el desarrollo de la civilización, la religiosidad y la cultura en la antigua Grecia, este elemento fue el lenguaje, que en sus inicios se caracterizaba por la oralidad y que estaba relacionado con la religiosidad y la organización social de la época hasta la aparición de la escritura, cambio que estuvo acompañado de una modificación en dicha organización social y el desarrollo de la cultura. Es así que el desarrollo del lenguaje y la curiosidad propia del ser humano lo han llevado a buscar explicaciones sobre la naturaleza y sobre las cuestiones humanas, y con el tiempo éste desarrollo una herramienta que le permitiría elaborar razonamientos válidos que emplearía para dar cuenta de la realidad sin caer en algún error. Esta herramienta creada por los antiguos griegos y sistematizada por Aristóteles perdura hasta nuestros días y se ha ido desarrollando hasta ser parte vital en nuestros días, encontrando su aplicación en la informática y la matemática, incluso en la elaboración de argumentos y el análisis de los mismos identificando falacias o errores de argumentación, esta valiosa herramienta es la lógica.

  1. La lógica y sus principios

La lógica es denominada por algunos como la ciencia del razonamiento, debido que ésta se encarga de estudiar cierto tipo específico de razonamientos denominados “esquemas de argumento” con la finalidad de determinar su validez. Por otra parte, Bunge (1959) señala que la lógica es una ciencia de tipo formal[1] que se caracteriza por ser racional, sistémica y verificable pero carente de objetividad, debido que no proporciona información alguna referente a la realidad pese a que muchas veces los entes ideales con los que trabaja los obtiene por abstracción de objetos reales. Por esta razón la lógica no puede pronunciarse sobre la verdad de las premisas y las conclusiones sino, únicamente, sobre la validez de su estructura.

Ahora bien, la lógica formal puede dividirse a su vez en lógica clásica y lógica no clásica, caracterizándose la primera por circunscribirse dentro de cuatro principios: identidad, no contradicción, tercio excluido y razón suficiente. Cabe señalar que Pfander hace una distinción entre tres concepciones: ontológica, psicológica y lógica; a partir de las cuales explicará que el origen de los principios de identidad, no contradicción y razón suficiente se encuentra a nivel ontológico, toda vez que hacen referencia a objetos en general, y no a un objeto lógico, entendiendo por ello a los conceptos, razonamientos y juicios. Precisamente, el principio de tercio excluido hace referencia a los juicios, que son objetos lógicos y por tanto sería el único principio de origen propiamente lógico.

Sin embargo, dado que los principios lógicos de identidad, contradicción y razón suficiente se derivan de principios ontológicos pertenecientes al campo de la teoría general de los objetos o de la ontología formal, se subyace una relación gnoseológica entre sujeto y objeto, siendo este último una realidad externa al sujeto. En efecto, Hessen, señala que el fenómeno del conocimiento se encuentra conformado por tres elementos a saber: el sujeto, la imagen y el objeto, a los que le corresponden una esfera psicológica, lógica y ontológica, respectivamente. Cabe señalar que dichos campos coinciden con las tres concepciones señaladas por Pfander.

A partir de esta relación gnoseológica, podemos hablar de una relación entre realidad, pensamiento y lenguaje donde el pensamiento sería el resultado de la abstracción efectuada de lo observado en la realidad, en otras palabras el conocimiento. Además, podemos establecer relaciones entre pares, de las cuales una sería la relación entre el pensamiento y la realidad, que es objeto de estudio de la gnoseología. Por otro lado, la relación entre el pensamiento y el lenguaje donde el sujeto no se encuentra en la interrelación con la realidad, sino que toma los símbolos o representaciones mentales de la realidad (imágenes, palabras o conceptos) para construir un esquema conceptual, y finalmente, la relación entre el lenguaje y la realidad, que es estudiada por la filosofía del lenguaje.

Ahora bien, la gnoseología nos plantea el problema de la esencia del conocimiento, es decir, la relación entre el sujeto y el objeto, que Hessen clasifica en respuestas pre-metafísicas, metafísicas y religiosas[2]. De estas tres tomaremos la segunda que al considerar el carácter ontológico del objeto establece tres posiciones epistemológicas: el idealismo, el fenomenalismo y el realismo. La primera de estas, parte del supuesto que no hay existencia externa independiente de la conciencia, por lo que postula que “ser es ser percibido”, es decir, que las cosas existen en la medida que sean percibidas por la conciencia, llegando a afirmar que si las cosas permanecen cuando las dejamos de percibir es porque existe una conciencia superior que las está percibiendo, esta posición se le conoce como idealismo epistemológico y es defendido por George Berkeley. Respecto al fenomenalismo, podemos señalar que es una posición intermedia entre el realismo y el idealismo, la cual no desconoce la existencia independiente de algo externo al sujeto, sino que señala que esta realidad externa es un noumeno o la cosa en sí, la cual no podemos llegar a conocer puesto que solo conocemos el fenómeno que está conformado por nuestras sensaciones y las formas puras de la intuición empírica: el espacio y el tiempo, que se encuentran en el interior del sujeto. Finalmente, la posición epistemológica del realismo parte del supuesto que existe una realidad independiente de la conciencia, por lo que no condiciona su existencia a la percepción del sujeto. Cabe señalar que el realismo tuvo diferentes etapas y que en cada una de ellas presentó algún tipo de variación pero en esencia mantuvo el mismo supuesto respecto a la existencia de la realidad. Sin embargo, podemos distinguir entre un realismo ontológico que afirma “que el mundo existe por sí mismo, con independencia del conocimiento o la conciencia que se tenga de él” (Cassini, 1992, p.4) mientras que el realismo epistemológico sostiene que “es posible conocer el mundo tal como éste es en sí mismo” (Cassini, 1992, p.6), por lo que las teorías pueden ser susceptibles de ser verdaderas o falsas, toda vez que consideran la concepción correspondentista de la verdad.

De este modo, podemos ver que la posición del idealismo nos llevaría a desconocer la existencia de objetos independientes del sujeto y reducirlos a ideas dentro de nuestra conciencia, por lo que no podríamos hablar de principios ontológicos, sino que todo lo reduciríamos a operaciones de nuestra mente , es decir que tendríamos que hablar de principios psicológicos como la base de los principios lógicos y aceptar que el fundamento de la existencia de la realidad, en este caso de la permanencia de los objetos externos fuera de nuestra percepción sería asumir que hay una conciencia superior o dios, pero esto estaría contraviniendo lo sostenido por Pfander y nos llevaría a un problema adicional, el de la existencia de dios.

De otro lado, el fenomenalismo nos plantea un inconveniente pues la realidad propiamente dicha sería incognoscible, lo único que podríamos conocer es el fenómeno, es decir, una representación de la realidad. Esto nos lleva a pensar que los principios ontológicos se derivan del fenómeno, un constructo que se encuentra en la mente del sujeto, una aproximación a la realidad que se encuentra conformada por la objetividad de los datos sensibles y la subjetividad del sujeto cognoscente. Asociando esto al fenómeno del conocimiento descrito por Hessen, los principios ontológicos en que se sustentan los principios lógicos de identidad, no contradicción y razón suficiente se derivarían no del objeto externo al sujeto sino de la imagen que tiene el sujeto del objeto.

Finalmente, el realismo al asumir la existencia de una realidad externa independiente del sujeto, permite que los principios ontológicos se deriven de la observación de objetos externos, desligándolos por completo del pensamiento del sujeto. Considerando que los primeros en desarrollar la lógica fueron los griegos y que estos se encontraban dentro de un realismo ingenuo podemos afirmar que este es el sentido original de los principios ontológicos que originan los principios lógicos. Sin embargo, esta respuesta gnoseológica contiene un inconveniente que consiste en fundamentar la existencia de la realidad, problema que es estudiado por la metafísica, y en particular por la ontología.

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[1] Mario Bunge clasifica las ciencias en formales y fácticas, dicha clasificación está vinculado al objeto de estudio de estas, de tal manera que las formales no tienen un objeto de estudio porque analizan entes ideales y por esa misma razón no son objetivos.

[2] Hessen establece que las respuestas pre-metafísicas no abordan la cuestión del carácter ontológico del sujeto o del objeto distinguiendo dos posiciones: objetivismo y subjetivismo. En cuanto a las respuestas teológicas, estas abordan el problema de la relación entre sujeto y objeto considerando un principio último de las cosas: lo absoluto, distinguiendo dos posiciones: monismo y dualismo.

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