Archivo de la categoría: Notas inconclusas

El día de la filosofía

En el Perú, la filosofía no forma parte del currículo escolar desde principios de la década del 2000, su retiro no presentó mayor resistencia. Una de las razones que se esgrimen para justificar tal decisión fue que los colegios asignaban docentes que no estaban familiarizados con la filosofía y por ende los estudiantes recibían una versión desfigurada de esta.

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El héroe en los tiempos del covid

Actualmente, enfrentamos una situación sin precedentes en la que el personal médico se erige como los héroes de esta “guerra inusual” y al igual que en la Guerra del Pacífico, el Estado peruano se encuentra en desventaja, porque carece de un sistema de salud que le permita hacer frente a la pandemia, la diferencia con el conflicto bélico del pasado es que por lo menos esta vez se procura hacer algo, pero años de abandono estatal al sector salud son imposibles de subsanar en meses.

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Sombras

Hoy murió un ciudadano peruano, uno que ha dejado huella a su paso. Fue un político muy conocido, dos veces ejerció el cargo de Presidente de la República y en cada uno dejo sombras que lo persiguieron pero nunca lo alcanzaron, hasta hoy.

A partir de este fatal desenlace seremos testigos de como se construye la historia, pues veremos distintos discursos sobre la imagen de aquel ciudadano, que pugnarán por presentarse como portadoras de la verdad oficial.

Uno de estos discursos, nos presentará al occiso como una víctima de la persecución política, donde el precario sistema judicial será el instrumento que llevó la situación a tal nivel. Intentarán convertirlo en el símbolo que permitirá la unidad de lo múltiple dentro de su partido, utilizarán su muerte como la redención que permite salvar al «héroe», al «líder histórico» como aquellos niños de la novela de Yukio Mishima que encontraron en la muerte de su ídolo, un marinero que pensaba abandonar sus aventuras, como el mecanismo que permite mantener su condición de héroe en sus memorias, más no en sus vidas.

La otra versión es la que debe sostenerse en la memoria de aquellas sombras que lo persiguieron, sombras que proyectó su paso por la política. Sombras que en algunos casos no constituían evidencias concretas hasta las últimas que surgieron, con la misma insustancialidad de siempre y que con el tiempo se materializaron en seudónimos, números y cuentas bancarias.

Su muerte es trágica pero no por eso debe utilizarse para erigir falsos ídolos o seudohistorias que solo sirven para hacer un borrón y cuenta nueva con nuestra historia. Su figura debe ayudarnos a reflexionar sobre las motivaciones que debe tener todo aquel que quisiera ejercer un cargo público. Para muchos dicha motivación se reduce a una frase de viejo cuño: «salvo el poder, todo es ilusión».

Lo que nos lleva a pensar en una premisa recurrente: «todos los políticos son corruptos», si ese fuese el caso, no debemos olvidarnos que el occiso es integrante de nuestra sociedad, una sociedad que la conformamos todos nosotros y que hasta cierto punto lo que él representa es el reflejo de aquella sombra que reside en nosotros mismos pero debido a que estamos alejados del poder, dicha sombra no se manifiesta en la misma magnitud.

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